El presidente interino de Venezuela, Nicolás Maduro, ha
llenado su discurso de referencias religiosas para reforzar la
mitificación de la figura del fallecido presidente Hugo Chávez y pide el
voto chavista para las presidenciales del 14 de abril como si se
tratara de "un acto de fe", según analistas.
Maduro, que se ha autoproclamado "apóstol" de Chávez y hasta ha
cerrado discursos con uno que otro "amén", repite constantemente que el
fallecido mandatario -a quien elevó a la categoría de "redentor de los
pobres"- le dejó el camino preparado para continuar su misión y ahora le
guía desde el más allá.
"A nosotros nos mueven grandes fuerzas internas en lo espiritual.
Nosotros creemos cada vez más en los valores de Cristo, en su legado",
confesó Maduro -hasta ahora identificado sobre todo como seguidor del
gurú indio Sai Baba- en un acto con partidos políticos la semana pasada.
"Que Dios bendiga a este pueblo hermoso de Venezuela, que Dios
bendiga este rumbo hermoso del socialismo cristiano que tenemos en
Venezuela. Invoquemos a Dios siempre, inclusive ustedes camaradas del
Partido Comunista", dijo también Maduro, designado por Chávez como su
heredero político pocos meses antes de morir.
Según analistas, Maduro busca con las constantes menciones a Dios -y a
un Chávez al que busca divinizar- reforzar los lazos con el chavismo y
asegurar que el voto sea percibido como un acto más emocional que
racional.
"El discurso religioso de Maduro obedece a la necesidad de definir
conectores emotivos que, aunados al sentimiento de luto, puedan
garantizarle el voto emocional del chavismo y evitar un voto racional",
que pueda "cuestionar" su experiencia o sus propuestas, explicó a la AFP
el experto en comunicación política Gabriel Reyes.
Para Reyes, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Maduro
"tiene una necesidad de mantener el misticismo alrededor del voto (...)
para que el elector vote por él como en un acto de fe".
El presidente interino dijo que el 14 de abril, cuando se medirá en
las urnas al líder opositor Henrique Capriles -que perdió en octubre
ante Chávez por 11 puntos-, será un "domingo de resurrección, domingo de
victoria popular, domingo de Cristo redentor de los pobres".
A la vez, ha insistido en que "si alguien se ganó estar al lado de
Cristo por sus acciones acá en la Tierra, ese es el comandante Hugo
Chávez, por su desapego a lo material y su entrega a los pobres".
Entre tanta referencia religiosa, el escritor Alberto Barrera criticó
en su columna semanal de prensa que "cada vez somos menos país y más
iglesia".
"La experiencia de ciudadanía está cada vez más arrinconada. Al
Estado eclesial no le interesa el discernimiento cívico sino la
devoción. Tanto que cualquier mínima duda sobre la divinidad de Chávez
es ahora considerada, de manera instantánea, una ofensa, un sacrilegio",
escribió Barrera, coautor de una biografía del fallecido mandatario.
Sobre esa idea de Chávez elevado a deidad, hizo referencia también el
cardenal venezolano Jorge Urosa Sabino, quien aseguró que no se puede
"igualar a ningún héroe o líder humano o ningún gobernante con
Jesucristo".
"No podemos igualar la esfera sobrenatural y religiosa a la natural,
terrenal y sociopolítica", destacó el cardenal en su homilía del
domingo, según la prensa.
--La "lucha espiritual" de Capriles--
Incluso Capriles, que como Maduro recorre en estos días el país en
precampaña electoral, aseguró este fin de semana que los comicios de
abril se han convertido en una "lucha espiritual" del bien contra el
mal.
"Esta lucha (...) se ha convertido en una lucha espiritual de
carácter divino" para "derribar un muro del mal", dijo Capriles en
alusión a la candidatura de Maduro y colocándose él mismo del lado del
"bien".
Aunque a la vez, el opositor ha llamado a no caer en "el fanatismo" y
a enfocarse en asuntos terrenales: "Uno no puede seguir una causa
política a ciegas, uno tiene que seguir las causas políticas que le
ofrezcan un proyecto de vida, un proyecto para solucionar los
problemas", dijo en otro mitin.
Capriles también ha acusado a Maduro de "esconderse" tras la imagen
de Chávez para hacer campaña, pidiéndole al presidente encargado que
"deje descansar en paz" al fallecido líder.
Pero Maduro, que suele hablar con una imagen de Chávez a sus
espaldas, aclaró que no le dará el gusto al opositor y que mas bien
lamenta no haber nombrado a su mentor "un millón de veces".
Sobre esta devoción a Chávez, Barrera escribió que el oficialismo
"necesita desesperadamente sacralizarlo. A toda ahora y desde todos los
espacios. Día tras día. Porque si no existe un dios, tampoco existe una
iglesia. Y las iglesias sin dios siempre fracasan. Y los sacerdotes sin
dios no tienen éxito. No tienen fieles. No ganan elecciones".
El presidente interino de Venezuela, Nicolás Maduro, ha llenado su
discurso de referencias religiosas para reforzar la mitificación de la
figura del fallecido presidente Hugo Chávez y pide el voto chavista para
las presidenciales del 14 de abril como si se tratara de "un acto de
fe", según analistas.
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