El chavismo se lanzó este viernes a cantar "victoria" tras comprobar, una vez más, que cualquier iniciativa en la Organización de Estados Americanos (OEA)
es frenada por sus aliados del Alba y de PetroCaribe. "Nuestro pueblo
bolivariano tiene que estar satisfecho del respeto, el amor y la
admiración que sembró Hugo Chávez
por nuestro país tuvo una nueva cosecha, rechazando cualquier tipo de
intervención en la patria de Simón Bolívar", se ufanó el canciller Elías
Jaua.
El alborozo chavista no fue para menos: ni convocatoria de reunión de cancilleres, ni envío de misión de observación ni redacción de una resolución ante el conflicto,
pese a los maratonianos encuentros y pese a las evidencias de la
represión salvaje de agentes policiales y de colectivos revolucionarios,
las denuncias de torturas y malos tratos y el encarcelamiento del líder opositor Leopoldo López.
Las propuestas de Perú, apoyado por Chile, Colombia y México, fueron desoídas por la mayoría. "Fue derrotada la pretensión injerencista de algunos países de la OEA", resumió Delcy Rodríguez, ministra de Comunicación. El gobierno de Ollanta Humala
propuso una serie de enmiendas para dar seguimiento al diálogo entre
las partes en conflicto, que fueron rechazadas por el embajador
venezolano.
El "castigo" oficialista a Panamá, con
la ruptura de relaciones diplomáticas y el congelamiento del pago de la
deuda de 2.000 millones contraídos con el país centroamericano, surtió
efecto. Al cierre de esta edición seguían las conversaciones para llegar a una entente cordial final, aunque nada hacía tambalear el triunfo diplomático de Caracas.
Detención arbitraria de manifestantes
Los presidentes sudamericanos analizarán la crisis de Venezuela durante la toma de posesión en Chile de Michelle Bachelet el martes que viene, pero fuentes diplomáticas descartan que haya tirón de orejas a Maduro.
Todo lo contrario. El Gobierno bolivariano insistía este viernes que en
Chile "la Unasur (Unión de Naciones de Sudamérica, cuyo secretario
general es el venezolano Alí Rodríguez Araque) abordará los ataques
terroristas" llevados a cabo durante las protestas.
La ONU, en cambio, libre de las ataduras económicas y políticas del continente, mostró su preocupación ante "las denuncias de numerosos casos de detención arbitraria de manifestantes. Algunos fueron presuntamente golpeados -y en algunos casos gravemente torturados-
por las fuerzas de seguridad, llevados a instalaciones militares,
mantenidos en régimen de incomunicación", según el informe realizado por
un grupo de expertos independientes.
El chavismo quiso aprovechar la ola internacional a su favor para impactar también en casa. "La
derecha extrema llenó nuestro país de violencia las últimas semanas y
todo el país la repudió. Están derrotados, la paz reina en la patria", aseguró Nicolás Maduro a través de Twitter.
El 'hijo de Chávez' también protagonizó el otro acontecimiento mediático del día: su entrevista con CNN. "Los que han empezado este plan de violencia son una minoría, un pequeño grupo que pertenece a la oposición", destacó
el primer mandatario a Christiane Amanpoor, una de sus periodistas
estrella. La entrevista fue emitida ayer, después de un serio
desencuentro: los periodistas de CNN fueron atracados, uno de sus
equipos salió a la carrera del país, a otros se les revocaron
credenciales tras acusarles Maduro de favorecer una "intervención
imperialista". El Gobierno mantuvo durante días la amenaza de sacar del aire al canal, como ya hizo previamente con la colombiana NTN24.
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