La Guardia Nacional detienen a un activista de la oposición por participar en una protesta contra Maduro.
DANIEL LOZANO
Especial para EL MUNDO Caracas
La llamada presidencial al 'pueblo organizado' fue traducido de inmediato. La Alcaldía de Mérida sufrió en la madrugada la embestida de colectivos paramilitares, quienes
a tiro limpio destrozaron varias dependencias municipales, con el
alcalde opositor refugiado en su interior. "Nos llama la atención que
quedando la sede de PoliMérida (policía estatal, chavista) a 400 metros de la Alcaldía, el ataque durara 20 minutos y no hicieran nada. También cerraron el paso de la avenida Urdaneta para evitar el paso de vehículos durante el ataque. Los colectivos no sólo quemaron y destrozaron, atacaron a bala limpia", protestó el alcalde Carlos García.
El 'contraataque fulminante' (como lo bautizó el gobernador José Ameliach, uno de los militares más poderosos del chavismo) prosiguió ayer en la propia Caracas, con un nuevo respaldo, el de Diosdado Cabello, jefe del ala militar del chavismo: "Las UBCH es una fuerza que existe y está organizada. Van a defender la patria".
Exhortación a actos ilegales
Las protestas realizadas por organizaciones de Derechos Humanos, como
Provea, no surtió ningún efecto en el Palacio de Miraflores: "Con estas
palabras, el presidente está incitando a la confrontación pueblo contra pueblo... Dicho llamado exhorta a la población a cometer actos ilegales e inconstitucionales, puesto que instruye a realizar actividades de orden público que sólo corresponden a órganos armados del estado".
Grupos de motorizados comenzaron la 'limpieza' de barricadas en distintos puntos de la capital. Su consigna: imponer el orden revolucionario.
Desde temprano la zona más afectada fue Los Ruices caraqueños, de clase media. Vecinos bajaron de sus casas para manifestar y trancar la avenida principal con barricadas. Hasta allí se desplazaron alrededor de 500 miembros de los colectivos, a bordo de sus motocicletas. Y comenzó la batalla, primero a pedrada limpia. Después con balazos.
Los manifestantes se resguardaron en sus edificios, pero los paramilitares prosiguieron hasta allí su embestida. Amparados por la Policía Nacional Bolivariana, dispararon contra edificios y forzaron sus entradas.
Medios locales confirmaron que desde alguna vivienda también se repelió
la agresión. "Tremenda plomamentazón", como se describe en criollo
semejante tiroteo.
"Hubo dos fallecidos, un motorizado que estaba recogiendo los escombros y un guardia nacional, ambos con disparos en la cabeza. Les dispararon desde los edificios, ambos con disparos en la cabeza", resumió Cabello unos hechos que se están investigando. La Guardia Nacional tomó la zona, desplegando 25 tanquetas.
"Hoy los colectivos están desatados, cumpliendo las órdenes que ayer [miércoles] les dio Maduro", acusó el abogado penalista Luis Izquiel. "Maduro tiroteó el diálogo. Habla de paz y manda a los colectivos a arremeter contra los manifestantes", denunció Antonio Ledezma, alcalde mayor de Caracas.
Ruptura con Panamá
El contraataque chavista también tiene su versión internacional: la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Panamá. "Lacayo rastrero", insultó Maduro al presidente Martinelli recuperando el vocabulario que tantas veces esgrimiera el 'comandante supremo'.
"Nadie va a conspirar impunemente para pedir una intervención contra nuestra patria, ¡ya basta!", añadió el primer mandatario, quien además prohibió a la OEA entrar en el país.
La organización continental tenía previsto discutir ayer sobre el caso
venezolano a puertas cerradas. El enroque de Maduro dificulta cualquier
tipo de mediación o comisión.
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